La estupidez humana

man-facing-southeastAlgunos tan solo se convierten en polvo y ceniza. Polvo que se lleva alguna brisa de viento y ceniza que abona la tierra y se mezcla con otros tiempos, pero que no trasciende.

Caminamos, muchas veces sin encontrarle una explicación lógica a nuestros pasos. Conversamos, lloramos, reímos, cantamos y bailamos pero en ocasiones por una reacción de nuestro cuerpo, no por el placer de dejar ir todo un río de emociones. Tratamos de encontrarle explicaciones al llanto, la risa o al amor, pero terminamos por dilucidar ideas incoherentes que nos sirven para conformarnos. Para lo sublime resulta difícil encontrar explicación, tan solo se siente, se vive y se llega a un estado de letargo confundible por los idiotas con la locura.

¿Para qué sirve la vida si no tenemos el placer de encontrar lo sublime? ¿Qué valor tiene despertar cada día sin encontrar algo que nos robe un suspiro; sin escuchar una melodía que nos levante los pies de la tierra y haga que levitemos aunque sea por unos breves tres minutos?

Hace unos días reencontré a Eliseo Subiela en mi camino, lo hallé en Hombre mirando al sudeste preguntándose por el sentido de la estupidez humana, por los autómatas que suelen andar por allí llevando el sello de hombres. Esos tan solo son polvo y ceniza, destinados a la nada, al vacío perturbador.

¿Por qué Rantés mira al sudeste y no al norte o al sur? Para Subiela en el sudeste se muestra el interior del ser, aquello que dota a cada persona de humanidad. Hay gente que cada día deja de ser humana, con el transcurrir de los meses van perdiendo esa condición hasta convertirse en una nada autómata que anda y actúa por reglas preestablecidas. Sigue leyendo