La ilusión del pez

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¿Quién es Dios, dónde está? ¿Quién soy yo?

Se preguntaba el pescador mientras alzaba el cordel vacío. Llevaba una semana de pesadumbre y desespero, su anzuelo no capturaba ni un pequeño pez. Si realmente él existía y no era parte de una historia de ficción, entonces el destino le había preparado un camino tétrico. Pero qué tal si tan solo era la representación de alguien, ¿podría darse cuenta?; ¿y si su vida era una mentira?

Mientras estos pensamientos abrumaban su cabeza se percató de que algo desde abajo halaba su mano. Por el tirón que le daba a su brazo debía ser un pez bastante grande, lo suficiente para alimentar a tres bocas en el día.

Tiró del cordel cuidadosamente, pero con fuerza. Luego de tantos días comiendo sopa de ajo y harina, ya podía sentir el sabor del pescado en su boca. Cuando al final tuvo el anzuelo ante sus ojos vio que estaba vacío. Era todo una ilusión.

La pluie

efecto-de-lluvia-vegas-proA Madame la Pluie, por regalarme su canción

Al compás de las primeras gotas de aguas escribo estas líneas. Estoy lista para bailar sin importar cuán húmedo esté el suelo. Quiero danzar contigo sin pensar que nos miran como locos.

Ya no le hayo sentido a lo que piensa el viejo de enfrente, tan solo me interesa disfrutar el placer de dejar correr la lluvia por mi rostro, mientras me tomas las manos.

Hoy es un día extraño y mágico: descubrí la canción de la lluvia. Una madame me la enseñó y ahora deseo compartir el ritual de iniciación danzaria contigo.

Cuando empieces ya no podrás dejar atrás esta melodía. Será un regalo para tu noble alma. Abrázame y ayúdame a bailar mientras cantamos La pluie.

Ya el cielo deja de desbordarse, pero no podemos parar de danzar… es el misterio de La pluié que nos inundó.

La aldea inmóvil

AtrapadaLa aldea cerró sus puertas al mundo. A inicios del año de la serpiente ya nadie pudo entrar o salir de aquel lejano territorio perdido en el tiempo.

Al principio los habitantes atacaron las fronteras, protestaron, pelearon y algunos murieron en el intento. Pero con el tiempo, se cansaron de pretender romper el portón. El inmovilismo llenó cada rincón del pueblo.

La gente comenzó a caminar por puro instinto sin preocuparse por los zapatos rotos y los agujeros de las calles. Con el transcurso de los días dejaron de observar a quienes transitaban a su alrededor. Cada rostro pasó a ser el mismo, con variaciones de rasgos físicos, pero con la misma expresión triste y nostálgica encerrada en la mirada.

Los vagabundos abandonaron el deambular, quedaron detenidos en el primer piso que les pareció más confortable. Las parejas andaban atadas de las manos, encerradas en prejuicios y convencionalismo de la nueva sociedad. El pensamiento entró en un proceso de involución. Las ideas fueron atrapadas por paradigmas de un siglo atrás.

Quien pensaba diferente era atacado por la gran masa y aplastado como el más repugnante insecto, pocos pudieron escapar del cuadrado ideológico. En cualquier parte las personas repetían los mismos discursos sin variaciones de puntos y comas.

Las bibliotecas pasaron a ser un vulgar almacén de libros. La aldea dictó que había textos que incitaban a pensamientos peligrosos, por lo que debían ser reducidos a cenizas. Una sola editorial tenía permisos de publicación de obras encaminadas a la educación sobre inmovilismo.

Las pautas artísticas fueron ordenadas por entidades superiores. El arte, tan revolucionario siempre, quedó detenido en un gran pantano. Pinturas y filmes comenzaron a repetir concepciones y la creatividad sucumbió ante el automatismo.

Ahora vivo atrapada en la inmovilidad, pero aún no se ha apoderado de mi cerebro. Junto con otras personas logramos encerrarnos en un viejo cine que ya nadie recuerda. Aquí trajimos libros y películas prohibidas, es la mejor forma de combatir la falta de movimiento neuronal. Cuando salimos a la calle adoptamos la misma expresión facial y discursamos sin causar polémicas.

Así hemos vivido todos estos años, con el temor de ser absorbidos por la aldea. La incertidumbre nos desvela noche tras noche y en ocasiones se vuelve insoportable la subsistencia.

A veces cuestiono el estado general del sitio. ¿Viviré atrapada dentro de una aldea ficticia, creada por la imaginación de algún insatisfecho? Prefiero creer que es así, al menos de esa forma tengo la esperanza de salir libre de la inmovilidad. Con la otra variante viviría en la eterna incertidumbre de ser descubierta y adoctrinada por el conformismo y la estática.

Comienzo a dudar quién soy, ¿me habrá atrapado el inmovilismo?

Feminismo: la palabra impronunciable

_La_liberté guidant le peuple, de Eugéne DelacroixLos prejuicios, igual que las tradiciones, suelen pasar de familia en familia. Algunos, con el paso del tiempo y la comprensión de las épocas suelen librarse de los tabúes que lastran el espíritu y frenan la libertad, sin embargo, otros arrastran tales posturas, con ciertos cambios que al final constituyen una barrera para el pensamiento y la acción.

A lo largo de los siglos, por causa de visiones falo centristas, la mujer ha sido uno de los puntos prejuiciados de la sociedad. Desde la niñez y la adolescencia ciertas familias suelen repetirle a sus hijas los deberes de una mujer: ser organizada, presumida, saber cocinar, lavar, planchar, atender al esposo y complacerlo para conservar el matrimonio. Por suerte, años de luchas feministas han conseguido dejar un poco atrás este viejo destino sevillista, pero todavía suele ser mirada con rechazo o es diana de críticas aquella que no cumple ciertos parámetros de “conducta femenina” y no logra un comportamiento “normal”. Incluso, si a alguna se le ocurre decir: soy feminista, cunde el pánico.

Disímiles personas suelen acercarse al feminismo con una mirada prejuiciada. Muchos tan solo suelen guiarse por la teoría del rumor: “las feministas son agresivas, dominantes, extremistas, intolerantes y odian a los hombres”. Entonces la palabra se convierte en impronunciable. Un número elevado de mujeres están a favor de la libertad, la igualdad y la justicia de su sexo, pero no todas suelen incluirse dentro de esta corriente por la representación social que existe en torno el término.

Vale la pena preguntarse qué ha causado el distanciamiento entre el feminismo y las ideas de igualdad de derechos. Una de las causas, según la investigadora Toril Moi, podría ser la oleada de libros y ensayos publicados en los años 90 con la visión de “reformar” esa teoría social. En esos textos se promovió un feminismo de poder o de tipa dura, entre otras variantes, lo que contribuyó a enraizar las concepciones contrarias.

Si bien es cierto que las mismas seguidoras de Simon de Beauvoir desviaron los viejos anhelos del feminismo, las concepciones machistas de nuestra sociedad también han contribuido a construir y legitimar esa imagen.

La base original feminista de igualdad de derecho, no la construida por falsos paradigmas, todavía debe andar un buen camino en Cuba. Debemos dejar atrás la representación de la mujer como esclava del hogar y con la obligación de cumplir ciertas reglas que la patentizan como “buena” dentro de su condición. Cuando lo logremos, serán desempolvadas estas palabras de Virginia Woolf: “las mujeres no son naturalmente sumisas, castas, perfumadas y exquisitamente ataviadas. Solo una disciplina aburrida les otorga esas gracias, sin los cuales no pueden conocer ninguno de los goces de la vida”.

El mundo de R…

Para Rudy, por hacerme salir de la burbuja

RudyNo sé si algún día encuentres la felicidad, o quizás tu felicidad es diferente a la de los demás. Pero en tus ojos veo un niño triste, cansado de tanto sufrimiento. Tratas de enmascarar tu vida en una coraza de hombre fuerte y desenfadado, sin embargo, tu nobleza (mellada un poco por tus difíciles circunstancias) rompe la máscara de chico malo.

A penas tuve tiempo para conocerte. Tres días no son suficientes para saber cómo piensas, aun así, no tengo dudas de tu ternura e inteligencia. Ahora mismo quisiera saber en qué empleas tu tiempo en el hogar de niños sin amparo filial, ¿te estarás portando bien?

Aunque no lo creas, con tu corta edad, me hiciste descubrir un mundo que estaba ajeno a mi experiencia. Disfruté cada minuto que pasé junto a ti y los demás muchachos. Me resultó difícil conocer tu historia y otras similares porque no es justo que tantas calamidades y tropiezos caigan en personas tan pequeñas.

¿Tu abuela te abrazará este fin de semana? Ojalá ella te ofrezca el amor suficiente para que olvides un poco cómo vives. Si no lo hace, puedes acudir a mí que te ofreceré todo el cariño que guardo.

Te debo agradecer por romper la burbuja que, a veces, suelo habitar. Sin ti y el resto del grupo, no hubiese sentido la necesidad de conocer otras realidades y no solo acercarme a mirarlas, sino sentir la urgencia de llenar un poco los espacios vacíos de pequeñuelos como ustedes.

Quisiera que lo vivido en estos días no lo dejes ir fácilmente. Ojalá te enamoraras de una cámara de fotos y de aquí a unos años seas un fotógrafo profesional, aunque bueno, a lo mejor para ti la fotografía es un entretenimiento más. Escoge la profesión que desees, pero, por sobre todos los problemas y tropiezos, conviértete en un hombre de bien, recuerda que me lo prometiste. Estaré cerca para vigilar que no rompas el juramento.

Cenizas

Dejó de ser niño. La transformación le llegó sin previo aviso. De repente se percató de que estaba preocupado y andaba atormentado por la cotidianidad; la risa constante había escapado de su rostro.

Ya no aceptaba las largas horas de juego y sus viajes por mundos míticos. Creció y al percatarse lloró. Perdió su libertad y escondió las alas debajo de la maleta polvorienta guardada en el desván, quizás terminen devoradas por los roedores. Aún no sabe cómo llevará su envejecimiento, si se adaptará a una nueva forma de vida.

A pocas horas de iniciada la transformación, ya puedo apreciar la pérdida de la libertad y el olvido de aventuras insólitas. No escucho los gritos que rompían el silencio sepulcral de la vieja casa ni los cristales hecho añicos por la potencia de su voz.

Desde aquella repentina “evolución” han pasado tres meses y ya dejó de decir lo que piensa, creo que está perdiendo su condición humana para pasar a ser una especie de muñeco construido a partir de patrones rígidos.

Hoy lo encontré sereno, pero con los ojos cerrados, ya ha pasado el estado de shock, espero que dedique tiempo para pensar quién es. A lo mejor ahora urgue en las cenizas depositadas a orillas del río o se detenga a escuchar el susurro de los Antiguos que viaja a través del viento. Si no descubre los pequeños misterios que rodean su existencia, entonces quedará atrapado por siempre en la vieja escafandra.

¡Un milagro! Los párpados comenzaron a abrirse, ya veo el color azul de su iris. Está asustado con la nueva visión adulta. Comenzó a levantarse con calma del suelo, echó algunas ropas en la mochila junto con las alas olvidadas (por suerte son bastante fuertes y no fueron engullidas) y emprendió el camino sobre vidrio y fuego.

Lo veo en la distancia con paso seguro, no logro definir su cuerpo. Encontró las cenizas depositas a orillas del río y ahora protegen su cuerpo del vidrio y el fuego.

La ceniza penetrará su cuerpo lentamente, por el momento tan solo lo cubre de manera superficial. Deberá recorrer desiertos y mares para entender cada ceniza y volver a su ciclo vital.

Entonces el polvo ya no será polvo olvidado y su carne renacerá de la Isla.

Frente al muro

  La Desconocida monologaba día tras día en cualquier lugar: No sé por qué esta melancolía, estos deseos incansables de estar cerca del mar. Esas pretensiones de poder elegir el lugar hacia donde quisiera encaminar mis pasos permanecen siempre cerca de mí como sombras. Los temores de quedarme inmóvil no se alejan.

  Junto al mar siento que todo es posible, que puedo luchar contra las olas sin el constante temor a morir ahogada. Aquí me siento asfixiada. El aire me parece demasiado cargado de inmovilismo, de gente que se contenta con poco, incapaz de lanzarse en busca de pasiones y utopías.

  Cada vez que trato de pensar cómo será mi vida dentro de diez años, me imagino viajando. No puedo luchar contra la añoranza de conocer, de llorar frente a ruinas de ciudades olvidadas y bañarme en ríos desconocidos por el mundo civilizado. Sigue leyendo

Pagan poetry

Camino sobre la hierba. Mis pies sienten el contacto con la tierra húmeda. El placer de sentir el suelo como parte de mí me devuelve a la libertad. Ando sin sentido, sin buscarle una explicación a mis pasos. Tan solo siento en mis oídos las melodías de la Pagan poetry. La música es cautivadora, me lleva a un estado de éxtasis que me provoca la necesidad de andar lentamente, para sentir cada elemento que mis dedos rozan.

No busco una señal específica en el camino. Tan solo me guío por la melodía björkiana. ¿A dónde llegaré, qué busco? No es simple hallarle una explicación a mis pasos, pero… ¿ realmente necesito una explicación? Continuaré sin rumbo, hacia pueblos desconocidos e iniciaré en cada sitio el mismo recorrido, la vuelta al inicio de la ruta, de la canción.

Suenan las campanas. Ya despareció Pagan poetry, dejé de vivir la música.

La tarde dejó de ser gris

 

  Era una tarde gris, de lloviznas y tristezas. Un acto bajo, vil (que no tiene sentido narrar) de cierto ser humano la hizo desconfiar en el hombre, ese que dice ser el animal superior. Juró no confiar.

  Su personalidad susceptible hizo su entrada en la historia y la adentró en un profundo pesimismo. Pero la tarde comenzó a levantar y apareció otro ser humano que le enseñó a no convertirse en absolutista; así redescubrió la existencia de la nobleza.

  Caminaron por calles llenas de charcos de agua, el ocaso comenzaba a jugar con su magia de colores. Llegaron a un pequeño lugar, un rincón bohemio de La Habana.

  Risa, poesía, trova y cervezas inundaban el aire del espacio. La gente compartía sus canciones sin importar esas formalidades de presentaciones o distanciamientos por cuestiones de procedencia. Allí reencontró el poder de la música y la poesía.

  En aquel sitio conocía tal solo a dos personas, sin embargo, sintió que llevaba años de andanzas con esos juglares de alma, que tan solo necesitaban sus ritmos y melodías para construir utopías y cambiar el mundo.

  El aguacero que las nubes negras avizoraron, comenzó a caer y las goteras del techo a hacer de las suyas. El concierto no se detuvo. La danza continuó bajo la lluvia, mientras se escuchaban voces al compás de la guitarra. El tiempo no importaba, no tenía sentido en ese patio trovadoresco.

  Julie, con su invitación a un concierto, salvó la caída en la desesperanza. La tarde dejó de ser gris. Aunque la lluvia arruinó esos tonos indescriptibles del ocaso, la tarde dejó de ser gris.

Versión libre de la insoportable levedad del ser.

A partir de ahora Tomás tendrá que luchar contra la dependencia y los lazos que irremediablemente nos atan a las demás personas. Aún no sé si quiso a Teresa o si Sabina representa algo en su vida, pero la triste realidad es que no sabe vivir solo.
Tomás no entiende que a veces las personas necesitan cierta distancia entre sus cuerpos (creo que Tomás y Teresa ya lo necesitaban). Cuando alguien comienza una relación (entiéndase vínculos de “amor” y sexuales), no adquiere una propiedad que debe arrastrar toda la vida.
Enamorarse es un misterio para algunos y para otros una búsqueda incansable. Incluso cuando las personas viven enamoradas de la vida, de otras personas… llega el momento en que el espacio se hace demasiado pequeño para los dos. Entonces dejan morir la ternura y la magia de los primeros tiempos, se dejan llevar por la costumbre y las convenciones sociales, dejan de ser libres y pasan a ser grandes amigos o enemigos que viven bajo el mismo techo. Sigue leyendo