La aldea inmóvil

AtrapadaLa aldea cerró sus puertas al mundo. A inicios del año de la serpiente ya nadie pudo entrar o salir de aquel lejano territorio perdido en el tiempo.

Al principio los habitantes atacaron las fronteras, protestaron, pelearon y algunos murieron en el intento. Pero con el tiempo, se cansaron de pretender romper el portón. El inmovilismo llenó cada rincón del pueblo.

La gente comenzó a caminar por puro instinto sin preocuparse por los zapatos rotos y los agujeros de las calles. Con el transcurso de los días dejaron de observar a quienes transitaban a su alrededor. Cada rostro pasó a ser el mismo, con variaciones de rasgos físicos, pero con la misma expresión triste y nostálgica encerrada en la mirada.

Los vagabundos abandonaron el deambular, quedaron detenidos en el primer piso que les pareció más confortable. Las parejas andaban atadas de las manos, encerradas en prejuicios y convencionalismo de la nueva sociedad. El pensamiento entró en un proceso de involución. Las ideas fueron atrapadas por paradigmas de un siglo atrás.

Quien pensaba diferente era atacado por la gran masa y aplastado como el más repugnante insecto, pocos pudieron escapar del cuadrado ideológico. En cualquier parte las personas repetían los mismos discursos sin variaciones de puntos y comas.

Las bibliotecas pasaron a ser un vulgar almacén de libros. La aldea dictó que había textos que incitaban a pensamientos peligrosos, por lo que debían ser reducidos a cenizas. Una sola editorial tenía permisos de publicación de obras encaminadas a la educación sobre inmovilismo.

Las pautas artísticas fueron ordenadas por entidades superiores. El arte, tan revolucionario siempre, quedó detenido en un gran pantano. Pinturas y filmes comenzaron a repetir concepciones y la creatividad sucumbió ante el automatismo.

Ahora vivo atrapada en la inmovilidad, pero aún no se ha apoderado de mi cerebro. Junto con otras personas logramos encerrarnos en un viejo cine que ya nadie recuerda. Aquí trajimos libros y películas prohibidas, es la mejor forma de combatir la falta de movimiento neuronal. Cuando salimos a la calle adoptamos la misma expresión facial y discursamos sin causar polémicas.

Así hemos vivido todos estos años, con el temor de ser absorbidos por la aldea. La incertidumbre nos desvela noche tras noche y en ocasiones se vuelve insoportable la subsistencia.

A veces cuestiono el estado general del sitio. ¿Viviré atrapada dentro de una aldea ficticia, creada por la imaginación de algún insatisfecho? Prefiero creer que es así, al menos de esa forma tengo la esperanza de salir libre de la inmovilidad. Con la otra variante viviría en la eterna incertidumbre de ser descubierta y adoctrinada por el conformismo y la estática.

Comienzo a dudar quién soy, ¿me habrá atrapado el inmovilismo?

6 comentarios en “La aldea inmóvil

  1. Desde una perspectiva muy personal, esta historia me recuerda el argumento de la Matrix, ese filme donde al final, todos los mundos eran ficticios, contralados por computadores….o algo así

    • Puede ser que te recuerde la Matrix. Este juego con las ilusiones y lo que es ficción o no, es vieja en la historia del pensamiento. Yo no me apoyé en la película, tan solo quise reflejar mis ideas a partir de cómo veo lo que sucede a mi alrededor.

      • Claro Sus, yo lo sé, a lo mejor ni siquiera has visto la película, yo mismo la vi hace mucho tiempo, creo que 10 años, pero lo que te digo es que el post más o menor me recordó lo que interpreté de aquellos filmes, que por demás, luego de tanta promoción que le dieron, terminaron siendo intrascendetes.

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