Mujer con la casa a cuestas

Las SalinasDesde que el viento comenzó a acariciar mi rostro fuera de la ventanilla del tren 14, auguré un viaje diferente. En mi mente recreé pantanos, cocodrilos y el verdor de la vegetación. Visualicé mi rostro llenó de sudor de tanto caminar, el constante picar de los mosquitos y mi cuerpo exhausto.

Con el paso de los días, esas imágenes quedaron borradas por la realidad, la Ciénaga de Zapata va mucho más allá del fango y los caimanes, es una experiencia que hace falta vivirla para comprenderla y no quedar atados a las representaciones de los libros y el cine.

El acercamiento al lugar estuvo acompañado por una guerrilla de blogueros de diferentes partes de Cuba, seguidos por la complicidad de escribir realidades o ficciones desde distintas miradas. En una guagua Girón invadimos Pálpite (pueblo de la Ciénaga) y conocimos el significado de hacer arte en precarias condiciones.

En aquel lejano sitio descubrí Korimakao, un grupo de teatro comunitario fundado hace 21 años por el reconocido actor Manuel Porto. En su sede montamos nuestro campamento y entre colas para el baño y luces encendidas a las seis de la mañana que indicaban la hora de levantarse, recordé mis años de preuniversitario.

A Korimakao lo guardo en mi memoria como el vivo ejemplo de la persistencia. Se trata de gente que con poco o nada intenta crear y comunicar su obra entre comunidades de humedales, llanuras y montañas. Varias veces al año colocan su hogar en las espaldas y comienzan el peregrinar por sitios a veces inimaginables. Al igual que ellos, yo también paso parte del tiempo con la casa a cuestas.

De los disímiles sitios del municipio más grande del país pude conocer algo de la Cueva de los Peces, Soplillar y Las Salinas (reserva ecológica). Cada uno es un pequeño universo dentro de la inmensa zona de pantanos.

A Las Salinas lo retengo en mis pupilas por la tranquilidad y paz que dejó en mí. Quizás no vi el prometido paraíso de aves, pero la pasividad de las aguas y esa extensión de mar que parecía no terminar, me ayudaron a percibir una pequeña parte de la vida cenagosa.

En aquellos días me sentí un poco desilusionada y disconforme, sentía que andaba por diversos parajes, pero que aún no conocía la Ciénaga de Zapata. El sentimiento continuó, incluso persiste aún, pero disminuyó durante la caminata en busca de un preciado lago, que resultó un charco poblado por las clarias.

Al regreso del frustrado andar vi al lado del camino varias casas de campesinos, con una precariedad tal que incitaban al viento a llevárselas. Miré a un hombre triste, acomodando los trozos de maderas para iniciar el proceso del carbón. En ese rostro vi la ciénaga.

El viaje resultó incompleto, hasta faltaron los cocodrilos, pero también conocí personas especiales que sienten cada letra escrita y van a favor y en contra de las mareas. Gente que sin conocerme propiciaron que pasara un feliz cumpleaños y se desvivieron por lograr la travesía.

Playa Larga al atardecer y luego en medio de la madrugada, con una luna casi llena y los juegos de Rodolfo para combatir el frío; una guerrilla de blogueros, Korimakao, Las Salinas y aquel viejo afligido, me permitieron descubrir una parte de la tierra de los humedales.

Viví la experiencia de un lugar diferente, con ocasos marcados por cierto misterio nostálgico y la incertidumbre de qué puede esconderse detrás de la maleza. Ahora tan solo me queda esperar por una nueva oportunidad para cargar de nuevo mi casa e iniciar un viaje de reencuentro y descubrimiento del fango, el mar y el carbón

6 comentarios en “Mujer con la casa a cuestas

  1. Wow Susy, este es un post general integral. Tiene de todo, habla de todo, mueve de todo entre líneas… vaya, que me gusta mucho. Gracias por acompañarnos en esta locura y dedicar el día de tu cumple, tan especial e íntimo, a la obra común. un abrazo pantanoso.

  2. Me ha encantado tu crónica, me parecen muy buenos esos encuentros de blogueros en diferentes partes de nuestro país. Los felicito desde mi oasisdeisa.wordpress.com

  3. hermosa convivencia que pienso, solo puede darse en tu país, darse de esta forma entre sí, tiene todo un significado. En mi Argentina parecemos partículas dispersas por el viento, ni sueño con algo como lo que cuentas. Aquí si es posible para algunos, hasta podrías quedar sin ojos, tal es la guerra entre propios de un mismo medio como el que nos ocupa. No pierdan nunca eso, den gracias a quien sea, a Dios, a ustedes, al proceso de su recuperación, hace tantos años, para un nuevo renacer.

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